La crisis se cebó con la renta de los hogares jóvenes y respetó a los mayores

La crisis se ha cebado con los más jóvenes al tiempo que ha respetado el estatus de los mayores, gracias fundamentalmente a que estos últimos han tenido garantizadas sus pensiones. Según los datos de la Encuesta Financiera de las Familias publicada este martes por el Banco de España, la renta de los hogares jóvenes, aquellos cuyo cabeza de familia cuenta con menos de 35 años, descendió un 22,5% entre 2011 y 2014. En cambio, la renta de los hogares encabezados por un jubilado aumentó un 11,3% en el mismo periodo.

Estas cifras del Banco de España se elaboran con la renta mediana para presentar una muestra más representativa al quitar aquellos casos que distorsionan los datos. Si se elaboran exclusivamente con la renta media, entonces la pérdida de los hogares jóvenes ascendió al 26% entre 2011 y 2014. Y la renta de los hogares con un pensionista entre 65 y 74 años al frente se elevó un 2% en el mismo periodo. De media, los ingresos de una familia joven se situaron en 2014 en los 25.500 euros anuales frente a los 29.700 euros de un hogar senior.

La crisis se cebó con la renta de los hogares jóvenes y respetó a los mayores

En parte, este aumento entre los mayores está vinculado a un incremento real de la renta; pero también a que los nuevos jubilados se incorporan a la estadística con unas prestaciones cada vez más altas. Es decir, hay un efecto composición por el cual los jubilados antiguos se sustituyen por otros más recientes con pensiones más elevadas, pues sus carreras laborales y sus cotizaciones han sido mayores. Por el contrario, los hogares jóvenes que se forman se están enfrentando a un escenario de elevada tasa de paro juvenil y sueldos de acceso al mercado laboral sensiblemente más bajos que los de sus predecesores.

Entre 2011 y 2014, sólo ven aumentar su renta mediana los hogares mayores de 64 años, según se constata el informe del Banco de España. Este se basa en una encuesta entre más de 6.000 hogares cuya muestra ha proporcionado el INE y cuyos resultados son coherentes con otras estadísticas oficiales.

A todas luces, estas cifras reflejan cómo los jóvenes fueron las principales víctimas de la destrucción de empleo al contar con una mayor proporción de contratos temporales, mucho más fáciles y baratos a la hora de despedir. En claro contraste, los pensionistas vieron como sus prestaciones se preservaban del impacto de la crisis. Los distintos Gobiernos siempre han defendido que los mayores sostienen a muchas de sus familias y tienen menos margen de maniobra ante cambios en sus ingresos, de ahí que argumenten que haya que proteger sus rentas.

En términos de riqueza, resisten mejor los hogares con personas de entre 65 y 74 años. A partir de los 75 años, la riqueza no aumenta

Por otra parte, la renta media suele evolucionar al alza conforme aumenta la edad, tal y como también destacan los economistas del servicio de estudios del Banco de España.

En términos de riqueza —esto es propiedades inmobiliarias, financieras o incluso negocios—, los hogares más jóvenes y los más pobres resultaron los más perjudicados, acusando las mayores caídas. Por el contrario, pese a que las disminuciones de riqueza neta en los hogares fueron generalizadas, los únicos que se salvaron de estas pérdidas fueron los hogares cuyo cabeza de familia tenía más de 64 años. A pesar de que los jubilados suelen tirar de riqueza para mantener el nivel de vida, estos han logrado elevar su patrimonio una vez descontadas las deudas. Y el aumento es todavía mayor en la franja entre 65 y 74 años. Una vez más, la diferencia entre jóvenes y mayores se antoja ostensible.

Los jóvenes pasaron de un patrimonio medio neto de 103.800 euros en 2011 a uno de 80.400 euros. Por su parte, el colectivo entre 65 y 74 años engordó su patrimonio desde los 358.000 euros de 2011 hasta los 394.000 euros de 2014. Estos datos restan la carga de deuda de los activos para arrojar unos resultados netos.

Otro grupo también destaca entre los que no han visto descender su nivel de riqueza: el de los que acumulan más patrimonio. Y la razón estriba en que tienen más dinero invertido en activos financieros. Precisamente estos activos se dispararon tras despejarse en los mercados las dudas sobre el futuro del euro. Entre 2011 y 2014, el IBEX sumó una ganancia del 20%.

LA EVIDENCIA SE ACUMULA

La brecha entre jóvenes y mayores se refrenda por diversas estadísticas. La última encuesta de presupuestos familiares, fechada en 2015 y elaborada por el INE ya reveló que los jubilados representaban el único grupo que ganaba capacidad de compra durante la crisis. “En 2015, el gasto medio por persona en un hogar con un mayor de 65 años como sustentador principal aumentó hasta los 12.300 euros, mientras que en los demás grupos con cabezas de familia de otra edad disminuyó y se movió entre los 9.900 y los 11.000 euros”, explica María Jesús Fernández, economista de Funcas.

Las cifras de la OCDE también constatan que la tasa de pobreza entre los jubilados españoles sobresale como una de las más bajas entre los países occidentales. A contrario sensu, los jóvenes españoles destacan en esos datos como uno de los más castigados.

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