Día Mundial de Acción Climática en los centros de trabajo

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La emergencia sanitaria que ha provocado el nuevo coronavirus en todo el mundo es de unas dimensiones extraordinarias, sin precedentes. Esta crisis está afectando completamente al modo de vida de miles de millones de personas en distintos países en los que se están adoptando distintas medidas preventivas, para intentar frenar la propagación del virus, doblegar la curva y reducir la sobrecarga de unos sistemas sanitarios públicos colapsados. Miles de personas han fallecido en España y centenares de miles en todo el mundo. Esto es sin duda la parte más dolorosa de la pandemia y por  ello queremos mandar nuestro apoyo y solidaridad a todas las personas afectadas y sus familias y el deseo de que las personas contagiadas se recuperen lo antes posible.

Esta crisis también ha impactado duramente en la economía y el empleo, con millones de personas
afectadas por expedientes de regulación temporal y un descenso de varios puntos en las previsiones macroeconómicas. Lo que conlleva unas repercusiones sociales que empeoran aún más la situación de los colectivos más vulnerables.

Sin duda, en estos momentos la prioridad tiene que seguir siendo afrontar la emergencia sanitaria,
detener la expansión del virus y luchar para salvar el mayor número posibles de vidas y a la vez brindar apoyo social a las personas más necesitadas.

Pero hemos de ser conscientes de que existen otras crisis, como la emergencia climática o la sexta
extinción masiva de especies, con las que también convivimos y que pueden tener consecuencias
incluso más devastadoras. Crisis sobre la que los científicos llevan años alertándonos y que requieren ser atendidas de manera urgente. Se necesita voluntad política y liderazgo para poner en marcha un paquete de medidas ambiciosas que reduzcan nuestro impacto sobre el medio ambiente y que sean socialmente justas, teniendo en cuenta a aquellas personas que más pueden verse afectadas, y que sin duda serán las que además hayan sufrido las peores consecuencias de la pandemia.

Es evidente que ahora más que nunca necesitamos una transición hacia un cambio de modelo
productivo. Debemos enfocar la recuperación en el sentido adecuado, sin repetir las recetas de
austeridad y precariedad laboral aplicadas en anteriores crisis, que aumentaron la desigualdad social y empeoraron las condiciones de vida del conjunto de la sociedad.

Como consecuencia de las medidas de reactivación económica nos encontramos ante un momento
excepcional para articular políticas que orienten nuestro modelo de desarrollo hacia uno más
sostenible económica, social y medioambientalmente en línea con los compromisos climáticos
adquiridos por España y los Objetivos Desarrollo Sostenible.

Por eso el momento de la transición ecológica justa, es ahora. No hay tiempo que perder. Hay que
ponerse en marcha y hacerlo de forma decidida y contundente, aplicando los principios de la justicia climática y social. Solo así, sin dejar a nadie en el camino, podremos transformar nuestra forma de producir y de consumir, nuestro estilo de vida, hacia uno que esté en mayor consonancia con la naturaleza y las personas.

Para que realmente podamos confiar en las medidas adoptadas, es imprescindible estructurar una
participación efectiva con los agentes económicos y sociales a través de la constitución de mesas de diálogo social, instrumento imprescindible para abordar este reto. Los sindicatos tenemos que formar parte de la solución porque millones de puestos de trabajo se encuentran afectados tanto por las políticas de mitigación como por la necesaria adaptación al cambio climático.

Además, la transformación del empleo es esencial para avanzar en la buena dirección. Esta transición ecológica debe ser justa y debe crear empleos verdes, dignos, de calidad y seguros, al mismo tiempo que se impulsa el desarrollo de las zonas rurales. Para ello hay que vertebrar el territorio dotándolo de infraestructuras básicas y de servicios públicos a las regiones más vulnerables y necesitadas, consiguiendo fomentar la diversidad económica y reducir las desigualdades sociales.

En este sentido, las organizaciones sindicales UGT, CCOO y USO apoyan la convocatoria de la
Confederación Sindical Internacional (CSI) del Día Mundial de Acción Climática en los Centros de
Trabajo, el 24 de junio, que tiene por objetivo sensibilizar a empresas, administraciones públicas y a trabajadoras y trabajadores de la necesidad de adaptar los centros de trabajo a las exigencias del
cambio climático, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y evaluar los impactos de las empresas en el medio ambiente.

El objetivo es abordar activamente los procesos de transición ecológica, que ya están afectando a
muchos sectores. A la par de un ejercicio de responsabilidad, estos procesos brindan a las empresas una oportunidad para hacerlas más sostenibles y competitivas en un mercado cada vez más atento y exigente con la huella ambiental de lo que consume.

El movimiento sindical sigue trabajando para conseguir que todos los trabajos sean decentes y
compatibles con la sostenibilidad del planeta y también para lograr un compromiso mundial en favor de la transición justa (reconocida en el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de 2015).

Una transición justa que es la única herramienta posible para garantizar el futuro y los medios de
subsistencia para los trabajadores y las trabajadoras y sus comunidades, en el camino hacia una
economía con bajas emisiones de carbono y adaptada al cambio climático.

La celebración del Día Mundial de Acción Climática en los Centros de Trabajo, este 24 de junio, debe servir para impulsar y situar en el debate la importancia de adaptar las empresas con carácter urgente hacia otro modelo de producción más sostenible, que sea garantía de estabilidad y de futuro para las personas trabajadoras.

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