Bajan los accidentes de trabajo hasta mayo, pero aumenta la mortalidad laboral

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La bajada de actividad que supuso el confinamiento por el coronavirus se ha notado en un descenso en las estadísticas de accidentes laborales entre enero y mayo, pero hace aumentar la preocupación por las muertes en el trabajo. A pesar de la caída de la actividad y su consiguiente efecto en los accidentes de trabajo, en el mismo período ha habido más muertes por causas laborales que entre enero y mayo de 2020.

En concreto, se han registrado 38 fallecimientos más. 234 personas han perdido la vida en el trabajo entre enero y mayo de 2020, frente a la ya inasumible cifra de 2019: 196 muertes.

Los accidentes graves han bajado un 22,8% y los leves, un 28,8%.

En España, cada 2 días mueren 3 personas en el trabajo

Los datos de mortalidad laboral son cada mes más escandalosos. “Estas cifras de siniestralidad, que se enmarcan en los dos meses más inactivos de toda la historia reciente de nuestro país, acaban con todas las excusas sobre… ‘a más actividad, más accidentes’ o ‘cuando hay paro, hay menos accidentes’. El problema de la prevención lleva años siendo vergonzoso. Resulta inconcebible que cada 2 días tengamos que lamentar 3 muertes en el trabajo. 2019 se llevó la vida de 695 personas en su puesto de trabajo o camino a él. Con este aumento en los primeros meses de casi un 20%, nos tememos que 2020 rompa todas las cifras de mortalidad laboral en lugar de caminar hacia su erradicación”, carga Sara García, secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.

García recuerda que no puede echársele toda la culpa al coronavirus. “Al menos, no en su totalidad. Si bien es cierto que el Ministerio acabó reconociendo como accidente de trabajo la muerte por covid-19 en caso de personal sanitario y otras profesiones consideradas por ellos de primera línea de contagio, no se ha hecho con todas las muertes por esta causa entre personas que estuvieran trabajando. Desde USO seguimos defendiendo que, al igual que sí se consideró accidente el aislamiento o la convalecencia, el fallecimiento también debe serlo. La carga de prueba no puede estar en demostrar que se ha adquirido el virus en el trabajo, sino al contrario: dar por hecho que pudo ser en el trabajo y tener que demostrar fehacientemente que se contrajo en otro lugar para que no fuera accidente laboral”, expone.

De hecho, a fecha de mayo, solo se recogen 5 muertes laborales por coronavirus, 1 accidente grave y 38 leves.

Campo e Industria registran la mayoría de las nuevas muertes laborales

Por sectores, la subida se repartió entre Agricultura e Industria:

  • en sector agrario hubo más del doble de accidentes: 17 en 2019 frente a 37 en 2020, un 117% de aumento.
  • en la industria, el crecimiento fue del 65%. Hasta mayo de 2020, han fallecido 58 personas. En los mismos meses de 2019, fueron 35.
  • Servicios registró un leve repunte (97 frente a 92).
  • en Construcción bajaron los siniestros mortales: se produjeron 42 muertes frente a 52 en 2019.

Por sexo, la mortalidad en el trabajo sigue siendo masculina. Han fallecido 223 hombres y 11 mujeres. Esto supone que el aumento se ha dado así: 36 hombres más y 2 mujeres más que en 2019. La explicación se observa principalmente en la ocupación de estos, más relacionada con puestos tradicionalmente más expuestos a accidentes: relacionados con la fuerza, la actividad física o el manejo de maquinaria.

Baja el número de accidentes de trabajo con o sin baja

El parón productivo sí se ha notado en el resto de cifras de siniestralidad laboral. Así, los accidentes de trabajo, tanto los que han registrado baja como no, han bajado casi un tercio. Los accidentes laborales con baja fueron entre enero y mayo 180.974 (-29,7% con respecto a 2019). En el caso de los siniestros sin baja, se registraron 196.884 (-32,4%).

No obstante, Sara García recuerda que la bajada de la siniestralidad “no se corresponde con el gran descenso de actividad. Si algo ha puesto en evidencia la crisis del coronavirus es que el mundo laboral no está preparado en materia de prevención. Es dramático que la palabra ‘EPI’ fuera tan desconocida antes del 13 de marzo. Que un concepto tan básico de la salud laboral se ponga de moda por una pandemia y esté de pronto en boca de todo el mundo manifiesta la falta de cultura preventiva previa”.

El teletrabajo y la bajada de los accidentes in itinere

Un aspecto positivo que arrojan estos datos es el efecto a la baja que ha tenido el teletrabajo en los accidentes in itinere. Sin ser justificable la alta siniestralidad laboral también en los trayectos al trabajo, la bajada ha sido más acentuada. Así, entre los accidentes con baja se observa 158.898 tuvieron lugar en horario de trabajo y 22.076 de ellos fueron in itinere. Esto supone que los accidentes en jornada se redujeron un 28,7%, mientras que los accidentes en trayecto menguaron un 35,6%.

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